El olor de la cera impregna la lonja del Rectorado de la Universidad de Sevilla , sirviendo como gu√≠a para acabar en la peque√Īa y recoleta capilla universitaria.

Son los d√≠as se√Īalados en la Hermandad de los Estudiantes para celebrar los cultos en honor a su Madre de la Angustia. Tras el solemne triduo llevado a cabo los d√≠as anteriores, es hora de que la Virgen que tallara Astorga, bajara para tender su mano a sus hijos.

Es un culto que se identifica por invitar al que allí se acerca a orar, a encontrarse con Dios por mediación de María, no hace falta un monumental altar para honrarla, Ella lo llena todo. Como telón de fondo, su Hijo, que brilla como el primer día a luz de las velas tras la restauración que ha sido cometida en el taller de Pedro Manzano. No hace falta destacar el acertadísimo atavío de la Dolorosa y ejecutado por Joaquín Gómez, que como de costumbre marca la diferencia y dota a la imagen de una lectura sublime, algo que tiempo atrás no tenía.

Pese a ser una hermandad relativamente joven, Los Estudiantes ya son palabras mayores en la Semana Santa de Sevilla y se nota en el sello personalísimo que impone en cada culto o acto que realiza.

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